Una historia muy cagada.

Al inicio de la adolescencia, viví en el D.F. mi madre trabajaba en el IPN campus Ticomán, y yo estudiaba el primero de secundaria en la col. Del Valle.

Todos los días a las 2pm mi hermano (gemelo) y yo, tomábamos el ‘microbús’ de la “del valle” al metro ‘Potrero’ y después nos íbamos en metro a la estación ‘La Raza’ en donde hacíamos un trasbordo hacia la estación: ‘Instituto del Petróleo’

Esa era la ruta de lunes a viernes, todos los días, en lo que llegábamos daban las 3pm, hora de salida de mi madre y nos íbamos a casa.

Un día muy cagado literalmente yo me estaba haciendo caca, pero según yo, no veia necesario ir a los baños del colegio por que si llegaba al ‘poli’, así que salimos, tomamos el micro y pagando el pasaje, las ganas de ir al baño aumentaron de 0 a 100, pero hasta ese momento, las cosas estaban controladas; entre mi hermano y yo tenemos un truco y es el siguiente:

“si te estas haciendo del 1 o del 2, para distraer al cerebro, sólo tienes que mencionar los meses del año, enero, febrero, marzo, abril, etc. y cuando llegues a diciembre, vuelves a empezar y así sucesivamente” (si funciona, comprobado! jaja)”

Le comenté a mi hermano que me estaba haciendo del pompi jaja y me dijo: – ya contaste los meses del año?. Y yo le respondi que eso mismo estaba haciendo.

Entre la caminata del micro al metro, de estación a estación, la popo se iba aflojando, los meses del año habían pasado por mi mente por 30 años, algo asi unas 360 veces, a alta velocidad y con un poder de concentración alto jaja.

Cuando llegamos al Politécnico le di la mochila a mi hermano y le dije, dile a mi mama que estoy en el baño por fa, la piel se me ponía chinita y ya hasta estaba sudando frío, rara vez ocupo cinturón, y ese día llegue corriendo a los baños, cuando abrí y vi el retrete ya la caca estaba empujando solita y no había poder humano que la detenga, me decidí por bajarme el pantalón con todo y botón, pero adivinen que! Ese día tenia un cinturón, un mendigo cinturón, y con eso no tenia nada que hacer ni con que pelear; la caca, empezó a salir, cagando los calzones! La caca me había ganado.

Ya con calma, me desabroché el cinturón, ya estaba jodido, era una batalla perdida.

Envolví los calzones en papel y los dejé en el bote de basura, en ese momento mi hermano entró a los baños y me preguntó: – Oye, llegaste? Yo le respondí que no.

No pasarón ni 5 segundos de mi respuesta cuando mi hermano me dijo alterado… mira!! Abre la puerta, mira!!!! (asi como la niña uruguaya”de quien te burlaste vos?”) :P. abrí la puerta con la cara de derrotado y humillado jaja, y cuando levanté la mirada, mi hermano traía una truza por encima del boxer y le pregunte: – y por que te pusiste 2?, las palabras de su respuesta las recuerdo 14 años después: -no se, creo que estaba dormido cuando me puse los de arriba…

Me pasó los calzones limpios y ya, asunto solucionado, sin duda una historia bizarra pero que aun la recuerdo y me da risa, mi escritor favorito Paul Auster, es una victima de las coincidencias, todo lo podemos ver en su libro ‘el cuaderno rojo’, y ahí es cuando pienso “vaya coincidencia”, aunque una vez platicando con uno de mis más grandes ídolos Alejandro Gonzaléz Iñárritu dijo: no existen coincidencias, sólo destino.

Así que ya no se! Jajajaja, en fin, espero que se hayan reído, la historia es completamente verídica.

Los invito a seguirme en el twitter:

/uliseslopez.

Salud.

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